30 de julio de 2010
AMOR
Vago errante por un mundo sin sentido, buscando a alguien con quién compartir mis bienaventuranzas y mis desalientos. No sé vivir en soledad. El día a día es un combate continuo contra mi impaciencia, y la espera se hace cada vez más larga porque no estás. No. No estás. Quizás aun no te conozca, o quizás estés más cerca de lo que yo crea. Realmente, no sé lo que es el amor. Nadie me lo ha profesado. Pero espero encontrarte pronto: No puedo continuar más con esta incertidumbre.
- ¡Toc, Toc!
- ¿Quién es?
- Soy yo, el amor
- Perdon, ¿Quién? ¿El amor?
- Sí, sí, el amor
- Perdone, pero se ha equivocado
- ¿Yo equivocarme? Jamás, la que está equivocada eres tú... ¿A quién pretendes engañar?
- ¿Engañar? Yo no pretendo engañar a nadie, sólo le digo que se ha equivocado... Por favor vayasé...
- ¡Ay, Pobre ingenua! Pobre ilusa... Pobre estúpida que te dejas engañar... Sabes que ya he entrado, ¿Por qué intentas echarme? No puedes, es algo inevitable.
- Sólo intento olvidar, después de todo no debe ser tan difícil
- ¿Difícil? ¡¿Sólo difícil?! No es tan fácil, y lo sabes...
- ... Sólo es cuestión de tiempo... Una vez, ya no más...
- ¿Ya no más? Ni tu misma crees en tus palabras... Otro llegará y volverás a caer... Pobre ingenua...
- Sólo quiero intentarlo, ¡Déjame!, ¿Por qué no te vas? ¿Por qué te empeñas en ocupar mi tiempo? Sólo quiero ser feliz, a mi manera, vete... Déjame, no quiero saber más de ti.
- No puedes huir de mí... ¡Pobre tonta, enamoradiza!
- Déjame, no quiero oirte, no quiero volver a saber más de ti. Cuando vuelves es sólo para hacerme daño. El amor no existe, lo sé...
- El amor no existe, puede ser, pero cuando llama a tu puerta nadie le dice que no.
- Pero no llamará...
- Algún día alguien vendrá, sabrá hacerte feliz
- No, no es cierto, no te creo, todos son iguales...
- Llegará cuando menos te lo esperes
- ¿Y si ahora vuelve?
- No volverá, lo sabes...
- No volverá, lo sé... Aunque si volviese...
- Aunque si volviese, ¿Qué?
- ... Nada, ya no estaré aquí para recibirle, será demasiado tarde
- Pero de mí no te olvidarás...
- Sólo es cuestión de tiempo que tarde o temprano te vayas...
- Pero volveré
- Volverás... No lo sé, pero, ¿Sabes qué? Me da igual, ahora quiero olvidarte, quiero olvidarme de todo esto... Fui feliz durante un tiempo, de nuevo nació en mi esa ilusión, ese sentimiento que tanto añoraba...
- Y es que la vida puede ser maravillosa...
- Puede... A veces lo es, y a veces no, y ahora no es el momento. Ya hemos hablado bastante, vete y no vuelvas más...
- Te lo he dicho, no puedes engañarte, no puedes echarme...
- Pero dices que volverás, ¿No?
- Volveré
- Así pues, hasta entonces
- ¿Quién es?
- Soy yo, el amor
- Perdon, ¿Quién? ¿El amor?
- Sí, sí, el amor
- Perdone, pero se ha equivocado
- ¿Yo equivocarme? Jamás, la que está equivocada eres tú... ¿A quién pretendes engañar?
- ¿Engañar? Yo no pretendo engañar a nadie, sólo le digo que se ha equivocado... Por favor vayasé...
- ¡Ay, Pobre ingenua! Pobre ilusa... Pobre estúpida que te dejas engañar... Sabes que ya he entrado, ¿Por qué intentas echarme? No puedes, es algo inevitable.
- Sólo intento olvidar, después de todo no debe ser tan difícil
- ¿Difícil? ¡¿Sólo difícil?! No es tan fácil, y lo sabes...
- ... Sólo es cuestión de tiempo... Una vez, ya no más...
- ¿Ya no más? Ni tu misma crees en tus palabras... Otro llegará y volverás a caer... Pobre ingenua...
- Sólo quiero intentarlo, ¡Déjame!, ¿Por qué no te vas? ¿Por qué te empeñas en ocupar mi tiempo? Sólo quiero ser feliz, a mi manera, vete... Déjame, no quiero saber más de ti.
- No puedes huir de mí... ¡Pobre tonta, enamoradiza!
- Déjame, no quiero oirte, no quiero volver a saber más de ti. Cuando vuelves es sólo para hacerme daño. El amor no existe, lo sé...
- El amor no existe, puede ser, pero cuando llama a tu puerta nadie le dice que no.
- Pero no llamará...
- Algún día alguien vendrá, sabrá hacerte feliz
- No, no es cierto, no te creo, todos son iguales...
- Llegará cuando menos te lo esperes
- ¿Y si ahora vuelve?
- No volverá, lo sabes...
- No volverá, lo sé... Aunque si volviese...
- Aunque si volviese, ¿Qué?
- ... Nada, ya no estaré aquí para recibirle, será demasiado tarde
- Pero de mí no te olvidarás...
- Sólo es cuestión de tiempo que tarde o temprano te vayas...
- Pero volveré
- Volverás... No lo sé, pero, ¿Sabes qué? Me da igual, ahora quiero olvidarte, quiero olvidarme de todo esto... Fui feliz durante un tiempo, de nuevo nació en mi esa ilusión, ese sentimiento que tanto añoraba...
- Y es que la vida puede ser maravillosa...
- Puede... A veces lo es, y a veces no, y ahora no es el momento. Ya hemos hablado bastante, vete y no vuelvas más...
- Te lo he dicho, no puedes engañarte, no puedes echarme...
- Pero dices que volverás, ¿No?
- Volveré
- Así pues, hasta entonces
29 de julio de 2010
Tengo miedo. Miedo a no llegar a ser la persona que quiero ser. Miedo a no conseguir mis própositos, aquellos que un día construí con un puñado de ilusión, voluntad y fortaleza.
Tengo miedo a olvidar lo que algún día aquellas personas me enseñaron, aquellas que se esforzaron para hacerme una mujer de bien, con sueños, con metas y sobretodo, con la voluntad suficiente para llegar a ser todo y más.
Tengo miedo a fallarme a mi misma, y sobretodo, miedo a fallar a aquellas personas que algún día confiaron en mi, a aquellas que esperan que llegue a ser una persona de provecho.
Tengo miedo a no sacar de esto nada positivo. A no saber aprovechar el tiempo, y a no sentirme lo suficiente fuerte para afrontar los pequeños propósitos y dificultades de cada día.
Tengo miedo a no llegar lejos, a estancarme en el fracaso y en la derrota, y no superarme cada día.
Miedo a perder las cualidades que con el tiempo logré adquirir, a perder aquella personalidad que con esfuerzo forjé.
Tengo miedo. Miedo a no terminar el camino que un día con ilusión comencé.
Tengo miedo: Miedo al pasado, al presente y al futuro.
¿Lograré superarme? ¿Lograré subsanar, una vez más, este bache o me hundire en mis desalientos?
Quiero luchar por volver a ser lo que un día fui.
Por sacar de mi esa personalidad que permanece, pero que la vida intenta arrebatarme.
Quiero intentarlo. Voy a intentarlo.
Y lo conseguiré.
Tengo miedo a olvidar lo que algún día aquellas personas me enseñaron, aquellas que se esforzaron para hacerme una mujer de bien, con sueños, con metas y sobretodo, con la voluntad suficiente para llegar a ser todo y más.
Tengo miedo a fallarme a mi misma, y sobretodo, miedo a fallar a aquellas personas que algún día confiaron en mi, a aquellas que esperan que llegue a ser una persona de provecho.
Tengo miedo a no sacar de esto nada positivo. A no saber aprovechar el tiempo, y a no sentirme lo suficiente fuerte para afrontar los pequeños propósitos y dificultades de cada día.
Tengo miedo a no llegar lejos, a estancarme en el fracaso y en la derrota, y no superarme cada día.
Miedo a perder las cualidades que con el tiempo logré adquirir, a perder aquella personalidad que con esfuerzo forjé.
Tengo miedo. Miedo a no terminar el camino que un día con ilusión comencé.
Tengo miedo: Miedo al pasado, al presente y al futuro.
¿Lograré superarme? ¿Lograré subsanar, una vez más, este bache o me hundire en mis desalientos?
Quiero luchar por volver a ser lo que un día fui.
Por sacar de mi esa personalidad que permanece, pero que la vida intenta arrebatarme.
Quiero intentarlo. Voy a intentarlo.
Y lo conseguiré.
Hoy me he despertado con un pensamiento fijo en mi mente, ¿Me quiere?, pensé mientras una lágrima asomaba por mis ojos. Como saberlo... las palabras son tan fáciles de decir, tan fáciles de creer... resuelta asombroso como el amar tan profundamente puede llegar a doler...amar...¿Qué es amar? ¿La esencia de la vida o un verbo capaz de herir? Yo no sabría definirlo... he amado tanto pero sin embargo he sido tan poco amada... He sido capaz de ver como un "te quiero" puede llegar a hacer daño...¿Me quiere? Hay personas que dicen, "preguntaselo", o, "te ha dicho que te quiere ¿No? ¿Entonces? No le des más vueltas". Todo es tan fácil de ver con un te quiero... tan fácil de decir... Son tantos los te quiero que florecen de tus labios, pero del corazón... ¿Cuántos?, ¿Sabrías decírmelos? Estoy cansada de sufrir... a mi corazón no le quedan fuerzas para superar los continuos abatimientos de dolor... Cuando una persona ama con el corazón trata de demostrarlo sin tener miedo a lo que piensen los demás, y no se olvida... de ella. El dolor lleva para mí tu nombre. Nombre difícil de olvidar y fácil de recordar. Quizás me este equivocando al decir todo esto, pero yo no mando en mi corazón ni mi corazón manda en ti. Te extraño, te echo de menos... te amo. Para mí el tiempo no tiene tiempo.... es eterno. Para mí la espera no sucede en minutos, horas.... es eterna. Las lágrimas son mi único alimento. Día tras día, mis ojos se humedecen a causa del dolor. Dolor... que es mayor cada día que pasa, y menor cada día pasado. Te amo no tengo miedo a decírtelo, y tampoco te lo puedo negar. Nunca me pidas que deje de hacerlo, porque no lo conseguiría o quizás no trataría de intentarlo.
Sólo te pido que me demuestres lo que sientes, y luches por amor. ¿Qué me quieres? Demuéstramelo, no tengas miedo ha hacerlo. La distancia no es razón para abandonar un amor. Para aquel que ama con el corazón, la distancia no es más que una simple palabra, que por muy grande que sea, no podrá imponerse a su corazón.
Necesito de tu amor y necesito de ti para vivir. Deja a tu corazón hablar, me levantaré de nuevo, y no volveré a caer.
Sólo te pido que me demuestres lo que sientes, y luches por amor. ¿Qué me quieres? Demuéstramelo, no tengas miedo ha hacerlo. La distancia no es razón para abandonar un amor. Para aquel que ama con el corazón, la distancia no es más que una simple palabra, que por muy grande que sea, no podrá imponerse a su corazón.
Necesito de tu amor y necesito de ti para vivir. Deja a tu corazón hablar, me levantaré de nuevo, y no volveré a caer.
28 de julio de 2010
Aprendí que la gente siempre, siempre cambia y cuando esa gente es amiga más se siente y muchas veces esos cambios duelen.
Aprendí que hay que aceptar que los demás cambien y aunque muchas veces se alejen, mientras tanto, debo aferrarme a los me siguen acompañando.
Aprendí que mi Fe nunca va a estar constante, que es un camino de búsqueda que baja y que sube, y que esas bajadas y subidas dependen mucho de mi y de mi estado de humor, con que enfrento la vida.
Aprendí que uno tiene que acostumbrarse a estar bien, porque si se acostumbra a estar mal, cuesta mucho sacar ese "mal" cotidiano, y cuando ya no hay problema por el cual estar mal, la costumbre sigue y el mal se hace eterno y permanente.
Aprendí que aún así teniendo muchas cosas buenas, siempre tendemos a fijarnos en las malas, y que esa mala que pasó tapa a las ochenta millones de cosas lindas que tenemos en la vida.
Aprendí que no quiero que el mal de los problemas tape mis buenas cosas de la vida.
Aprendí que mis días tienen que ser únicos, y que con tantos cambios cada vez me cuesta más que eso sea así.
Aprendí que no le tengo que buscar a todo el "por qué", sino que me tengo que relajar, para que la respuesta llegue sola.
Aprendí que la tristeza muchas veces predomina por mis noches y que para sacarla sólo tengo que pensar en Papá.
Aprendí que la familia es la que siempre siempre siempre está y por nada en el mundo te deja, y que si bien yo trato mal a esa familia, ella es la que nunca me dejó caer.
Aprendí que tengo que valorar a esta linda familia que me tocó, porque ella es la que me conoce de pies a cabeza y aún así cuando el mundo estuvo en mi contra, ella fue la que se unió a mi para darme fuerzas.
Aprendí que si bien estoy triste, tengo que seguir confiando en Jesús.
Aprendí que la única persona que no veo y más creo es Jesús, y aprendí que mi vida sin Él no tiene rumbo ni sentido.
Aprendí que cuando no lo busco, no soy yo, y en estos momentos de cuelgues es cuando más lo necesito.
Aprendí que hacerme la sorda y la ciega a muchas cosas sólo sirvió para hacerme más mal a mi.
Aprendí que tengo que cambiar.
Aprendí que cuando no confío en nadie en Jesús puedo seguir confiando.
Aprendí que la vida es un ida y vuelta, aunque muchos no lo crean así.
Aprendí que el tener miedo no está mal y que ese miedo es el que después te hace valiente para enfrentar diversas situaciones de la vida.
Aprendí que de todos los errores, momentos malos, algo siempre se aprende.
Aprendí que de las peleas, siempre después puede haber una reconciliación y ésta puede ser más que gratificante.
Aprendí que para ser feliz uno tiene que empezar proponiéndoselo, sino no empieza así jamás lo va a ser.
Aprendí que todo lo lindo y feo de la vida depende de uno, y depende en qué lugar ubique lo "bueno" y "malo".
Aprendí que aunque hoy no tengo ganas de nada, quiero seguir aprendiendo.
Aprendí que quiero crecer como persona, quiero saber valorarme y valorar cada día a los demás un poco más.
Aprendí que casi todos los chicos son iguales, de 5, dos son distintos, todos los demás tienden a mentir, engañar y tratar a una mujer como una cosa.
Aprendí que no está mal a querer a un chico que es igual que todos, porque tarde o temprano, sigo aprendiendo más y saber en quién realmente confiar con el tiempo.
Aprendí que si me pongo caretas en un lado ejemplo gimnasio, después esas caretas se me van formando cada vez más y no sólo en el gimnasio, sino en varios aspectos de mi vida.
Aprendí que no quiero eso para mi vida, quiero ser yo y nada más.
Aprendí que la sinceridad duele, pero es la que más ayuda para seguir adelante.
Aprendí a que si bien me siento sola, sé que no lo estoy.
Aprendí tantas cosas, y sigo aprendiendo otras tantas, pero lo que más hoy sé que aprendí es que quiero seguir adelante, quiero luchar y quiero que las ganas de todo me vuelvan y que nunca es tarde para seguir intentando y cambiando para mejor.
Aprendí que hay que aceptar que los demás cambien y aunque muchas veces se alejen, mientras tanto, debo aferrarme a los me siguen acompañando.
Aprendí que mi Fe nunca va a estar constante, que es un camino de búsqueda que baja y que sube, y que esas bajadas y subidas dependen mucho de mi y de mi estado de humor, con que enfrento la vida.
Aprendí que uno tiene que acostumbrarse a estar bien, porque si se acostumbra a estar mal, cuesta mucho sacar ese "mal" cotidiano, y cuando ya no hay problema por el cual estar mal, la costumbre sigue y el mal se hace eterno y permanente.
Aprendí que aún así teniendo muchas cosas buenas, siempre tendemos a fijarnos en las malas, y que esa mala que pasó tapa a las ochenta millones de cosas lindas que tenemos en la vida.
Aprendí que no quiero que el mal de los problemas tape mis buenas cosas de la vida.
Aprendí que mis días tienen que ser únicos, y que con tantos cambios cada vez me cuesta más que eso sea así.
Aprendí que no le tengo que buscar a todo el "por qué", sino que me tengo que relajar, para que la respuesta llegue sola.
Aprendí que la tristeza muchas veces predomina por mis noches y que para sacarla sólo tengo que pensar en Papá.
Aprendí que la familia es la que siempre siempre siempre está y por nada en el mundo te deja, y que si bien yo trato mal a esa familia, ella es la que nunca me dejó caer.
Aprendí que tengo que valorar a esta linda familia que me tocó, porque ella es la que me conoce de pies a cabeza y aún así cuando el mundo estuvo en mi contra, ella fue la que se unió a mi para darme fuerzas.
Aprendí que si bien estoy triste, tengo que seguir confiando en Jesús.
Aprendí que la única persona que no veo y más creo es Jesús, y aprendí que mi vida sin Él no tiene rumbo ni sentido.
Aprendí que cuando no lo busco, no soy yo, y en estos momentos de cuelgues es cuando más lo necesito.
Aprendí que hacerme la sorda y la ciega a muchas cosas sólo sirvió para hacerme más mal a mi.
Aprendí que tengo que cambiar.
Aprendí que cuando no confío en nadie en Jesús puedo seguir confiando.
Aprendí que la vida es un ida y vuelta, aunque muchos no lo crean así.
Aprendí que el tener miedo no está mal y que ese miedo es el que después te hace valiente para enfrentar diversas situaciones de la vida.
Aprendí que de todos los errores, momentos malos, algo siempre se aprende.
Aprendí que de las peleas, siempre después puede haber una reconciliación y ésta puede ser más que gratificante.
Aprendí que para ser feliz uno tiene que empezar proponiéndoselo, sino no empieza así jamás lo va a ser.
Aprendí que todo lo lindo y feo de la vida depende de uno, y depende en qué lugar ubique lo "bueno" y "malo".
Aprendí que aunque hoy no tengo ganas de nada, quiero seguir aprendiendo.
Aprendí que quiero crecer como persona, quiero saber valorarme y valorar cada día a los demás un poco más.
Aprendí que casi todos los chicos son iguales, de 5, dos son distintos, todos los demás tienden a mentir, engañar y tratar a una mujer como una cosa.
Aprendí que no está mal a querer a un chico que es igual que todos, porque tarde o temprano, sigo aprendiendo más y saber en quién realmente confiar con el tiempo.
Aprendí que si me pongo caretas en un lado ejemplo gimnasio, después esas caretas se me van formando cada vez más y no sólo en el gimnasio, sino en varios aspectos de mi vida.
Aprendí que no quiero eso para mi vida, quiero ser yo y nada más.
Aprendí que la sinceridad duele, pero es la que más ayuda para seguir adelante.
Aprendí a que si bien me siento sola, sé que no lo estoy.
Aprendí tantas cosas, y sigo aprendiendo otras tantas, pero lo que más hoy sé que aprendí es que quiero seguir adelante, quiero luchar y quiero que las ganas de todo me vuelvan y que nunca es tarde para seguir intentando y cambiando para mejor.

26 de julio de 2010
Cuánto me duele que no estes aquí...
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
De seguro si supieras estarías aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
De seguro si supieras estarías aquí...
conmigo.
Aunque sin ti, tan vivo
deseando morir, pensando que será de ti;
y buscando una razón para volver a vivir con todo.
Y el mundo a mis pies, tan solo
sin poderte ver, teniendo;
una sola Fe y es volverte a ver para volver a crecer.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele...
que no estés aquí,
Cuánto me duele que no estés aquí.
Cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
De seguro si supieras estarías aquí,
Cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
Cuánto me duele que no estés aquí.
Cuánto me duele que no estés aquí...
conmigo.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
De seguro si supieras estarías aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
De seguro si supieras estarías aquí...
conmigo.
Aunque sin ti, tan vivo
deseando morir, pensando que será de ti;
y buscando una razón para volver a vivir con todo.
Y el mundo a mis pies, tan solo
sin poderte ver, teniendo;
una sola Fe y es volverte a ver para volver a crecer.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele...
que no estés aquí,
Cuánto me duele que no estés aquí.
Cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
De seguro si supieras estarías aquí,
Cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele que no estés aquí,
cuánto me duele que no estés aquí.
Tú no sabes cuánto duele tanta soledad;
al parecer no sabes que se siente llorar,
sin tener a nadie que te venga a cosolar;
Cuánto me duele que no estés aquí.
Cuánto me duele que no estés aquí...
conmigo.
24 de julio de 2010
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