18 de enero de 2011
MISIÓN SANTIAGO DEL ESTERO 2011, GRAMILLA♥
La verdad que no sé por dónde empezar, para variar se me vienen muchas cosas a la cabeza y a pesar de que estoy algo cansada, tengo miedo de que si no las expreso ahora después sea tarde y no me acuerde.
Estoy tan feliz, tengo tanta paz internamente, pero a la vez un miedo que se me está haciendo bastante grande desde que volví de la Misión, miedo a perder todo lo que gané en esta Misión, miedo a no poder con tanto amor en mis manos, con tanto desborde de alegría y de una Paz que es plena y verdadera y que abunda en lo más profundo de mi ser. Soy miedosa lo admito, y a Santiago del Estero (Gramilla), fui con tantos miedos, dudas e inseguridades a más no poder; creí que no estaba preparada, creí que no iba a poder con todo, creí que yo no era lo suficientemente buena para transmitir un tema en el cual yo no soy una experta: la Fe en mi camino de vida.
Fui triste, con cosas totalmente ocultas en mi corazón, dolores que pensé que había superado pero que allá en Santiago, logré descubrir que los tenía muy escondidos para que no me lastimaran tanto…
El primer día que llegué me dije: “Agostina esto claramente no es para vos, los días se te van a hacer interminables y encima hay muchos bichos vos que sos tan fóbica menos vas a poder lograr esto…”
Y sin embargo, Dios me demostró nuevamente que estuve totalmente equivocada, que si bien me creo muy pequeña ante tanta inmensidad puedo saberme valorada, me sentí muy chiquita en comparación con todas las cosas que me brindó la gente, tanta amabilidad, tanta alegría, tanto de todo, que se resume en una palabra que ya repetí mucho y que la quiero volver a escribir “AMOR”.
Siento que Jesús me tuvo tanta compasión, que me perdonó cosas que ni yo misma me puedo perdonar, que se metió en mi corazón y sanó mi dolor, me hizo sentir después de tanto que Él está ayudándome a cargar esa mochila que tanto peso tenía en mi vida y que hoy se está haciendo de a poquito más liviana. Me sentía culpable al ir de Misión porque cómo yo Agostina que estaba muy mal con la Fe iba a ir a charlar con gente de lo que fue conocer a Jesús en mi vida, pero sin embargo, a partir del segundo día todo comenzó a cambiar. La gente te trata ya desde un principio con una ternura y con una calidez que me dejaron anonada; apenas te reconocían te miraban y decían “ah vos sos el misionero, pasa pasa, adelante” y a los quince minutos ya te estaban contando las cosas de su vida, sus problemas, sus angustias, y lo feliz que eran en ese pueblo, como si yo, Chapu o Migue (mi grupo de Misión) fuéramos sus amigos de toda la vida, mientras a mi AGOSTINA me cuesta confiar tanto en alguien, y abrirme y contar las cosas más profundas , ellos en cambio en media hora, te daban su historial de vida y encima te decían “acá hay pan casero, sírvanse, ahora les traigo mate”.
Yo la verdad no puedo creerlo, cómo hace esa gente para ser tan humilde, tan amable, tan buena a la vez, mientras yo acá en Buenos Aires, me choco todos los días contra la pared tratando de ser la mitad de lo que son ellos como personas. Todos los del pueblo pasaban te saludaban con ese gesto de “sos bienvenido” y encima para colmo a veces pasaban en moto, paraban la moto te saludaban y después seguían su camino.
No sé, Dios abundó en mis seis o siete días de Misión, en cada oración, cada charla, cada persona que logré conocer, cada Adoración, sentí que fue obra de Él, y por más que me costó mucho solté mi corazón para que se animara a vivir todo eso, de lo que yo no me creía capaz de vivir.
Él me dio felicidad, amor, paz, alegría, CONFIANZA, la típica palabra que más me cuesta en mi vida, yo pienso que esa palabra sumada a la de CREER, me cuestan horrores, y sin embargo, Él confía y cree en mi, mientras yo creo que no puedo ni lograrlo.
El amor de la gente de Gramilla, de los nenes pequeños, del grupo Misionero, de todas esas personitas del Parroquial que jamás creí que iba a conocer tanto y que estoy sorprendida de lo maravilloso que es haber compartido con cada una de ellas, de mi Comunidad, y de mi grupo Misionero, Chapu y Migue, son cosas que las guardo en mi corazón de por vida, en una cajita con infinidades de recuerdos, todos ellos son marcas que me cambiaron la vida y me la desbordaron de amor. Ojalá pueda seguir pensando así el año que viene, ojalá yo Agostina siga abriendo y animándome a mostrar mi corazón, ojalá Gramilla el año que viene nos espere de la misma forma.
Estoy totalmente agradecida, la verdad si hago un balance siento que di muy poco de mi con todo lo que recibí; necesito de este amor de Jesús, necesito de su confianza hacia mi, porque como siempre sola no hubiera podido haber logrado ni una mínima parte de todo lo que logré.
Personitas del pueblo si me llevo y muchas, Santi, Malem, Alan, Darío, Luciana, Noemí, Roberto, René, Doña Mercedes, Jessica, Ignacio, y cuántos más que para variar no me acuerdo el nombre.
Me llevo recuerdos, historias y sobre todo ganas de rezar por todos ellos, ojalá que la vida les regale un que sea una parte de lo mucho que me regalaron a mi.
Este año espero empezar así con todo este amor que Dios me brindó, y con ganas de permanecer a su lado y no alejarme porque sé que sin Él hoy no lograría nada! Con un GRACIAS me quedo corta, hoy soy plenamente feliz por todo el amor que generó esta Misión en mi; y si habrá gente que no entenderá o no comprenderá cómo una persona se puede ir a Misionar y volver así pero eso es porque no se anima a descubrir todas las cosas que a uno le pasan por dentro y porque no se animan a cambiar sus vidas, yo me animé y hoy me siento orgullosa por eso; Gramilla 2011 fuiste como un sueño para mi, me llenaste de magia e ilusión y sobre todo amor; GRACIAS!♥
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